La Abundancia Estéril
La ilusión de la riqueza en un mundo empobrecido “No hay capital sin entorno: lo demás es desperdicio contable. La normalización del desgaste es su padre; el colapso, su herencia...” Amaga la tarde con llover, y yo, que riego mi propio jardín, siento cómo el olvido, como mala hierba, vuelve a crecer en los ribazos de mi memoria, fiel a tantos veranos torcidos. Hoy, dos de febrero, escribo esto sin fe en la verdad, sin esperanza de salvar nada: apenas una intuición, un susurro que me habita y se sostiene con esfuerzo. Afuera, la lluvia golpea lo ya mojado, levantando un estrépito antiguo, un murmullo profundo de las cosas que no piden permiso. Riego mi jardín cansado y, aun sabiendo que es estéril, me entrego a ello con el agua tibia y necesaria de mi propia y nuestra propia sed. Cada gota que cae entre las hojas parece hablarme de lo que fue, de lo que somos y de lo que podría haber sido; y yo sigo allí, entre la tierra y el verano, haciendo de mi cuidado un acto silencioso de amor, u...