La distancia entre la sangre y la razón
El Espejo del Rigor He cometido el viejo y humano pecado de traducir en voz la geometría del silencio . No medí la distancia entre el ciego fervor que lleva la sangre y la fría lucidez del pensamiento: viento del norte que triza los mitos. Profané la razón de los espejos, cegado por la soberbia de mirarme, y solo arribé al borde de tu nada: un desierto de cálculos exactos, minucias ordenadas con paciencia por la mano implacable del tiempo. Te entregué, sin pudor, mis sombras vivas. Quebré el cristal del pacto del mutismo, y hoy solo queda el humo de un incienso, la rota simetría de una burla flotando suspendida en el aire, un eco cobarde, refractado en la penumbra inútil de la filosofía. Hacia el olvido marcha mi ilusión. No soy rebaño, sino pieza herida que perdió su partida en el reverso; un número estéril en el margen de un libro que las sombras van borrando, un simulacro que la bruma devora....