El peso de lo poseído
Nostalgia de la liviandad Una reflexión sobre el peso de la acumulación y la memoria del tiempo intacto “La vaca que entra en la huerta sabe que no, pero come.” — José T. Larralde Saad Aclaración: La sentencia alude a quien posee plena conciencia de obrar mal y, aun así, se aprovecha. No es ignorancia ni necesidad: es viveza consciente. El hombre, abandonado a la intemperie de sus propios huesos, tiembla incluso antes de pensarse. Dialoga consigo mismo en una lengua que no desciende al mundo ni busca garganta ajena: palabras sin caída ni eco, pronunciadas en el ámbito cerrado de la conciencia. Se nace en soledad, se atraviesa la vida en el esfuerzo por velarla y se muere regresando a ella como a una patria antigua. Son pocos los que advierten esta evidencia. La mayoría se encadena a cosas frías y perdurables —formas, nombres, artificios— cuya duración apenas excede la nuestra, y en esa mínima diferencia deposita la esperanza de no ...