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La Brutocracia

El Estupidómetro — Thomas A. Riani Ensayo · Sociedad · Cultura y tecnología El Estupidómetro Tratado sobre la fabricación industrial de la estupidez humana Por Thomas A. Riani «La máquina más peligrosa no es la que piensa por nosotros, sino aquella que consigue que dejemos de preguntarnos si todavía pensamos por cuenta propia». I. La enfermedad de una civilización Durante treinta y siete años trabajé convencido de que la inteligencia era una propiedad que la humanidad deseaba conservar. Me equivoqué. No fue un error de cálculo, ni una falla en los materiales, ni una equivocación derivada de mis modelos matemáticos. Fue un error filosófico. Supuse que el hombre, cuando tenía la posibilidad de pensar, elegía pensar; que, cuando se le ofrecía conocimiento, prefería comprender antes que repetir; que, cuando la verdad exigía un esfuerzo, estaba dispuesto a sacrificar unos minutos de comodidad a cambio d...

Los prejuicios de la memoria

La dosis exacta de la crueldad Thomas A. Riani Hay placeres que duran un instante y victorias que uno se lleva a la cama, a la madrugada, cuando no queda nadie para aplaudirte. Desear algo y dejarlo pasar. Sentir el impulso ardiendo adentro y no mover un dedo para satisfacerlo. Ahí empieza una forma silenciosa de libertad. Porque cualquiera puede seguir sus ganas. Lo difícil es quedarse quieto, mirar de frente aquello que uno quiere y entender que quererlo no significa necesitarlo. A veces, la mayor victoria no consiste en conseguir lo que buscás, sino en descubrir que podés vivir sin ello. Y entonces, por una vez, no es el deseo el que decide por vos. Sos vos quien decide qué lugar darle en tu vida. Los extremos se tocan, aunque jamás admitan haberse visto. Uno llega envuelto en la promesa de protegernos; el otro, en la de liberarnos. Ambos construyen sus templos con palabras distintas y, llegado el momento, exigen sacrificios en el mismo idioma. No hay nad...

Una visita al manicomio

La prisión de las certezas | Thomas A. Riani La prisión de las certezas El hombre ante el silencio de Dios Por Thomas A. Riani Nadie puede enseñarte a sobrevivir entre lobos y cabras, ni a encontrar el camino cuando la tierra se resquebraja bajo tus pies. Porque de poco sirve prolongar la existencia si el precio que debemos pagar es renunciar a aquello que nos hace humanos. La vida revela su inmenso valor mientras nos pertenece; sin embargo, parece perderlo cuando la entregamos sin medida, incluso antes de haber comprendido por qué nos fue concedida. «El hombre que se encierra en sus propias certezas termina convirtiendo su fe en una prisión. No necesariamente porque Dios sea la cárcel, sino porque puede serlo la incapacidad de escuchar, de dudar y de dejarse conmover por el sufrimiento ajeno». Existe una forma de soledad mucho más profunda que la ausencia de compañía: aquella que nace cuando un hombre deja de escuchar el mund...

Algún día habrá de terminar

  La paz de los que todavía luchan Por Thomas A. Riani «Dicen que por paz mental hay que aprender a soltar. Es curioso: si esa hubiera sido siempre la regla, quizá hasta los tibetanos habrían entregado su territorio para dormir tranquilos. Tal vez la paz no consista en entregar lo que es nuestro, sino en decidir qué estamos dispuestos a defender sin convertirnos en aquello contra lo que luchamos.» Es triste admitirlo, pero el miedo siempre será la salida más fácil ante los problemas. No porque los resuelva, sino porque consigue algo mucho más cómodo: convencernos de que dejar de enfrentarlos es lo mismo que haberlos superado. Y así inventamos una virtud para cada una de nuestras renuncias. Llamamos prudencia al miedo. Llamamos paz a la resignación. Llamamos madurez a abandonar aquello que todavía nos importa. Si alguien nos perjudica, lo soltamos. Si nos hacen una injusticia, la soltamos. Si nos quitan algo, también lo soltamos. Todo con tal de dormir tranquilos. ...