Como si el deseo...
Elegía de la demanda y la luz Por Thomas A. Riani Como si el deseo, desnudo y sin preguntas, pudiera erigirse en ley, como si bastara querer para absolver la herida, como si la prisa del yo mereciera rodillas ajenas. El antojo no instituye justicia; produce estrépito. Y nada corrompe tanto el juicio como exigir sin asumir el peso de aquello que se exige. La sed del día no consiente ni azar ni prodigio. No solicita el número propicio: pretende el mundo. Yo mismo, erguido en el exceso, proclamé la nada por herencia, alzando la voz sobre la ruina que me sostenía. Llegan los tiempos torcidos. Llegan siempre. Importa poco lo que se entrega o lo que se oculta bajo la lengua; todo depende del sitio del que brota la mano que reclama. La costumbre envejece mal, sin duda; pero hacer del san...