Y era un desastre...
La Orquesta del Señor O cómo Dios perdió la paciencia, descubrió que el talento no reconoce fronteras y terminó organizando el mayor sindicato de cadáveres de la historia de la música. Un relato de Thomas A. Riani Relato apócrifo encontrado entre las partituras de una misa que nunca llegó a estrenarse. Dios tenía un problema. No era el hambre en África, ni las guerras, ni los políticos, ni aquella inexplicable costumbre humana de inventar religiones para después matarse en nombre de ellas. Tampoco eran las enfermedades, el calentamiento global o los tipos que tocaban la guitarra acústica en los bares y pedían silencio para interpretar sus propias canciones. Era algo mucho peor. Dios tenía una banda. Y era un desastre. Llevaba tres semanas intentando ensayar con ella en el salón principal del Paraíso, una construcción de mármol blanco, acústica perfecta y presupuesto ilimitado que, sin embargo, sonaba como el sótano de un centro cultural municipal después de una inundación. El bat...