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La distancia entre la sangre y la razón

El Espejo del Rigor He cometido el viejo y humano pecado de traducir en voz la geometría del silencio . No medí la distancia entre el ciego fervor que lleva la sangre y la fría lucidez del pensamiento: viento del norte que triza los mitos. Profané la razón de los espejos, cegado por la soberbia de mirarme, y solo arribé al borde de tu nada: un desierto de cálculos exactos, minucias ordenadas con paciencia por la mano implacable del tiempo. Te entregué, sin pudor, mis sombras vivas. Quebré el cristal del pacto del mutismo, y hoy solo queda el humo de un incienso, la rota simetría de una burla flotando suspendida en el aire, un eco cobarde, refractado en la penumbra inútil de la filosofía. Hacia el olvido marcha mi ilusión. No soy rebaño, sino pieza herida que perdió su partida en el reverso; un número estéril en el margen de un libro que las sombras van borrando, un simulacro que la bruma devora....

Y el Destino

  El Casino del Humo y el Destino Por Thomas A. Riani Piensen abiertamente: la tecnología médica avanza tan rápido que quizá llegue el día en que nadie esté realmente sano, no porque estemos más enfermos, sino porque ahora podemos descubrir cada pequeña falla del cuerpo. Antes uno tenía un dolor y seguía caminando; hoy tiene un dolor, tres análisis y una aplicación que le explica por qué debería preocuparse. Tal vez el problema no sea saber demasiado, sino no saber qué hacer con todo lo que sabemos. Hemos conseguido vivir más tiempo y, de paso, inventamos nuevas formas de preguntarnos si estamos vivos correctamente. Quizá no sea bueno saberlo todo. Algunas cosas el cuerpo las entiende mejor que nosotros. «La salud y el destino tienen una semejanza incómoda: ambos nos recuerdan que nunca controlamos todas las cartas que recibimos.» La gente se pasa la vida haciendo planes. Dibuja mapas de carreteras que todavía no existen, levanta casas sobre terrenos que aún no compró y le ...

El hombre inventó herramientas...

El animal que aprendió a fabricar su propia jaula "El hombre es como el animal que buscaba escapar de su jaula: luchó contra los barrotes y terminó construyendo otros con sus propias manos. Quizás la vida consista en aprender lo suficiente para descubrir que no hace falta saberlo todo; que llega un momento en que uno entiende más por lo que deja atrás que por lo que acumula. Y cada vez creo más en eso: que saber lo necesario puede ser la forma más honesta de libertad." Por Thomas A. Riani Nadie recuerda el nombre del primer hombre que afiló una piedra. No sabemos cómo miró aquel objeto irregular entre sus manos. No sabemos si sintió miedo, orgullo o simplemente hambre. No sabemos si comprendió que aquel pequeño acto iba a convertirse en el principio de una cadena que atravesaría miles de años. Pero todavía vivimos dentro de su decisión. Porque el progreso nunca fue solamente una acumulación de herramientas. Fue una forma de pensar. La idea de que todo podía ser ...