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Mostrando entradas de diciembre, 2025

La Conciencia como Umbral

CUANDO EL TIEMPO APRENDE A REÍRSE DE NOSOTROS Espejo del cabaret humano al borde de 2026 (como si el borde existiera) Introducción: La humanidad no avanza: tropieza, se recompone con gran alboroto y, satisfecha de no haberse caído del todo, bautiza esa torpe destreza con el nombre de pensamiento y ahí se incendian los leños secos del olvido. Da vueltas, insiste, vuelve a tropezar con la misma baldosa floja y después finge sorpresa. El universo, mientras tanto, se inclina hacia el olvido con una educación impecable. No empuja, no grita. Apaga. Como el mozo que retira una mesa vacía sin preguntar si alguien va a volver. Las estrellas nacen cansadas. Los sistemas se ordenan con la secreta intención de desarmarse mejor más adelante. Todo pierde temperatura, forma, nombre. Y en ese desorden prolijo aparece la vida: una imprudencia breve, una llama que se prende aun sabiendo que no hay aplauso final. Cada vez dialogamos menos y vadeamos el pensamiento serio, como si nos incomod...

Navidad

  Navidad: el inconsciente iluminado (o la pedagogía de no mirar)   Aclaración previa: Este texto no fue escrito para agradar, convencer ni acompañar. Tampoco para explicar el mundo ni ofrecer consuelo. Si algo hace, es exponer una incomodidad . No es una lectura rápida ni un objeto narrativo diseñado para el descanso. Exige atención, pero no por complejidad técnica sino por densidad emocional y conceptual . No avanza en línea recta: vuelve, insiste, se repite, porque así funciona aquello que lo originó. No hay una tesis cerrada ni una moraleja disponible al final. Hay una presión sostenida sobre ciertas ideas que no se dejan resolver sin costo. Quien busque entretenimiento, ligereza o confirmación de lo que ya piensa, probablemente experimente rechazo, cansancio o irritación. Ese efecto no es un error: es parte del dispositivo. La saturación, el exceso y la falta de alivio no son descuidos estilísticos, sino decisiones que reproducen el clima interno desde el cual...

Poema Gauchesco

  “De tornar, ya no se sabe” (Poema gauchesco)   Yo me busco en tu querencia como paisano en la huella, cuando la noche es tan bella que da susto a la conciencia. No es que espere una caricia ni palabra que consuele: busco algo que no me duela en aquel primer aliento que se me fue en el intento de querer sin pedir nada, y hoy me queda la gauchada de una ausencia sin remedio.   La rabia no siempre grita: hay rabias que andan calladas, como oveja malherida que se esconde pa’ morir. Es tormenta sin pampero, corral viejo sin tranquera, prisión hecha de espera y silencio polvoriento y traicionero.   De eso hablo, y no de alarde. Del sueño que se nos pierde, de la mano que se muerde cuando no halla cómo alzarse. Del hambre que no razona, del frío que no pregunta, del enemigo sin junta que al alma sola abandona.   No hablo desde lo altanero ni desde el saber de arriba: hablo por la pena viva del que anda sin paradero, del ...

"Un consuelo extraño..."

  El todo en nombre del propio todo Epígrafe «Quien se asoma demasiado a sí mismo descubre que no hay profundidad, sino un eco burlón devolviendo la misma pregunta, como si el alma fuese un templo vacío que insiste en fingirse sagrado.» I. El cuerpo como ensayo del pensamiento No escribo: mezclo. Ensayo a ciegas un fatalismo tibio que tantea lo luminoso; una ironía que reza sin dioses; un humor clandestino que intenta apiadar el dolor ajeno para dejar constancia de que estuve, aunque sea de costado. Escribo para que el todo no se esfume en nombre de su propia grandilocuencia, ahora que hasta el silencio—ese maître volátil—empieza a desconfiar y a soltar chirridos insinuantes como cubiertos mal lavados en la vajilla de mi interior. Mi estómago, peregrino elocuente y temperamental, es el primero en levantar la voz: un saco muscular que, privado de su liturgia nocturna, me recuerda con cada onda peristáltica que la nostalgia también puede ser un ácido. Extraña la cena...

Se Necesita Futuro (Yo Pongo el Cuerpo)

  Todavía tengo el alma joven, si el corazón no me falla… Clasificado existencial publicado en el Diario de la Vida Misma Autor: Thomas A. Riani Se ofrece hombre en búsqueda. Pero no se engañen: no solo busco trabajo. Busco un pedazo de mundo donde respirar no sea un trámite, donde la rutina no venga con instrucciones para volverse estatua y donde uno pueda equivocarse sin que le descuenten del sueldo las veces que el alma se le fue a pasear sin permiso. Edad: En años, podría decir la cifra exacta. Pero prefiero aclarar que tengo la edad justa para haber aprendido a desconfiar de los calendarios. La edad suficiente para que el cuerpo haya empezado a negociar treguas, y el espíritu siga presentando batalla como si aún creyera que los milagros son un oficio posible. Estado general: En funcionamiento. Con detalles. Pero en funcionamiento. El corazón hace ruidos como de vieja locomotora, pero todavía tira. Y el alma… bueno, el alma todavía juega a las escondidas ...